Cuando el género epistolar parecía condenado a su desaparición, estas cartas versadas de Jeremy Paden son una apuesta por sobrevivir a la velocidad y el vértigo de nuestros días. La vida cotidiana se alza en sinfonía y canta la pasión de una existencia que quiere trascender, que defiende el infinito en las cosas más pequeñas y en las verdades que la memoria devuelve sin obedecer a la lógica. El poeta Luis Correa-Díaz corresponde con sus poemas la resistencia del amigo contra una existencia banal, su diálogo con sus maestros y una deliciosa intuición del infinito.
Fernando Valverde